Egipto es hoy una república con una población que supera los 100 millones de habitantes, siendo el país más poblado del mundo árabe y del continente africano. Su economía combina sectores tradicionales como la agricultura y el turismo con industrias más modernas, aunque enfrenta desafíos significativos.
Políticamente, Egipto ha atravesado diversas etapas tras la era de Nasser y sus sucesores. En las últimas décadas, ha vivido momentos de inestabilidad, como la Primavera Árabe en 2011, que supuso cambios importantes en el gobierno pero también dificultades para la democracia y los derechos humanos.
Sus relaciones y papeles
Egipto actúa como mediador entre Hamas e Israel desde hace años.
En este conflicto, ha organizado reuniones para lograr un alto el fuego y facilitar el intercambio de rehenes y prisioneros.
También colabora con países como Qatar y Estados Unidos para buscar una salida diplomática.
A nivel social, Egipto continúa enfrentando retos en educación, salud y desarrollo social, con grandes diferencias entre zonas urbanas y rurales. Sin embargo, conserva un patrimonio cultural e histórico reconocido mundialmente que atrae millones de turistas cada año.
En resumen, Egipto actual es un país en transición, con un pasado marcado por la descolonización que aún influye en sus procesos políticos y sociales, y con el desafío constante de buscar estabilidad y progreso en un contexto regional complejo.